domingo, mayo 04, 2014
Número alternativo al 901105115 y 901428428
Si queremos llamar al 901 105 115 y 901 428 428 de Ing direct y no queremos dejarnos cuatro euros o más en la llamada podemos hacerla al 91 206 66 66
domingo, mayo 19, 2013
Cuatro cosas que los bancos no quieren que sepamos
Elegir una entidad donde depositar los ahorros no es una decisión fácil. A continuación vas a ver algunos pequeños secretos bancarios que necesitas conocer para hacer una mejor elección, o simplemente despejarte esas dudas que puedes arrastrar.
1. Los gestores, banqueros y asesores no son expertos financieros
No dar por hecho que al llegar a la sucursal del banco o banca privada os van a hacer las mejores recomendaciones para vuestras necesidades. Los gestores bancarios son vuestro primer contacto, y esperáis que sepan mucho de finanzas, y que contesten vuestras dudas y problemas financieros adecuadamente, pero no siempre es así. En los bancos existen diferentes figuras.
Existe la figura del gestor comercializador, conoce el catálogo de productos que hay en su entidad y lo vende activamente. Los hay profesionales y no tan profesionales como en todas las industrias, pero existen muchos incentivos que hacen que no siempre se venden los productos o cuentas que más te interesen como cliente, pueden estar presionados por “colocar” los productos que más interese en ese momento a la entidad (los titulares de prensa están llenos de ejemplos).
Además existe la figura del Asesor financiero que asesora, como su nombre indica, sobre qué inversiones hacer (que acciones comprar o vender…). Normalmente su intervención está restringida a clientes con alto patrimonio. Aunque se recomienda que cuenten con formación específica, no tienen obligación de tener ningún título que les acredite como asesor; los más reconocidos son el CFA y el EFA, certificados que además de incluir temas técnicos dan mucho peso a las normas de comportamiento para proteger al cliente. El asesor debe ser objetivo y recomendar al cliente las mejores inversiones, estén dentro o fuera de su entidad.
Recomendamos por tanto ser cautos e ir con la lección aprendida, preguntar a amigos, leer en foros y seguir las recomendaciones de Fintonic, la aplicación que te ayuda a sacar el máximo partido a tu dinero.
2. Los precios de las tarjetas y las comisiones SI son negociables:
Para poder negociar mejor los precios y comisiones, lo recomendable es tener dos bancos a lo sumo por unidad familiar, siendo uno de ellos totalmente online para tener menos comisiones, y el otro de banca tradicional que te ofrezca una gama de productos más amplia con alta rentabilidad y que te cubra, entre otras necesidades, tener oficinas y cajeros cercanos y abundantes.
El tener dos bancos te servirá para comparar y negociar tus condiciones, y además, el concentrar tu liquidez en no más de dos bancos, te ayudará a que te den más por tu dinero estirando lo que ya tienes.
Para empezar, hay varios factores que debes tener en cuenta:
1- La vinculación con la entidad posibilita negociar una rebaja o la eliminación de las comisiones, incluso la obtención de productos de máxima rentabilidad. Para obtener una mayor vinculación has de domiciliar recios (luz, agua…), nómina, tener mayor liquidez, depósitos o planes de pensiones, etc.
2-Comisiones: es muy importante hacer una comparativa de las comisiones de los diferentes servicios que ofrece la entidad en función de tu operativa normal (tarjetas de crédito, de débito, transferencias…), ya que en España, de media un usuario paga más de 500€ de comisiones al año, frente a la media europea que paga de media unos 111€. Los usuarios de Fintonic pagan 220€ al año en comisiones, siendo de 95€ para los usuarios de Fintonic que trabajan con bancos sin sucursal (sólo online).
¿Tú sabes exactamente cuáles son las comisiones de tu banco? En función de cuánto estés gastando, habrá entidades que sean más adecuadas para ti. Aprovecha que fintonic.com te dice exactamente en qué tipo de comisiones estás gastando más para ayudarte hacer una mejor elección de entidad bancaria.
Ten en cuenta que los bancos que menos comisiones cobran, no siempre son los que mayor rentabilidad dan. Lo mejor es encontrar un equilibrio de rentabilidad y bajas comisiones.
3-Negociar: un director de oficina tiene muchas veces la capacidad de fijar tus condiciones, es como si fuese un “mini banco”. Por eso, cuanto mayor sea tu vinculación con tu entidad (como decíamos más arriba), mayor capacidad de negociación tendrás……Tener buena relación con los comerciales de tu entidad es importantísimo para negociar buenos productos y servicios, y a la hora de la resolución de cualquier problema. Nunca olvides las buenas maneras y echarle algo de morro siempre que veas una oportunidad, con el tiempo irás consiguiendo grandes cosas.
3. Algunos productos no son tan buenos como parecen
Para empezar cuidado con las cuentas corrientes y nóminas que como gancho te ofrecen ipads, pequeños electrodomésticos o regalos, el dinero tiene que salir de algún sitio (te lo quitan de los intereses o pueden ser un indicativo de las comisiones que vas a pagar).
Cuidado también con los TAEs muy altos en los primeros meses, ya conoces la expresión, “es demasiado bueno para ser verdad”. Lo importante es que la rentabilidad TAE a lo largo de los años sea la más alta (no te olvides de informarte al respecto). Si te quieres comprar algo, ya lo harás con tu dinero.
Tener en cuenta cuándo se pagan impuestos en un producto tambien es importante. Si contratas un depósito pagas impuestos todos los años por los intereses que genera el mismo (incluso si no necesitas el dinero y lo reinviertes…). Lo ideal es invertir en productos en los que difieras el impacto fiscal al momento en el cual necesites el dinero. En este caso, los fondos de inversión son uno de los productos más atractivos, ya que hasta que no vendes el mismo no tributas. Existe incluso la figura del traspaso (desde 2003), en la que cumpliendo una serie de requisitos puedes traspasar el dinero de un fondo a otro sin tributar. Pagas en el momento en el que vendas, que puede ser dentro de 5, 10 o 15 años… El diferir el pago de impuestos es importantísimo porque esos impuestos que no pagas se acumulan y te generan rentabilidad. A igual rentabilidad, el diferir impuestos hace que tu rentabilidad financiero-fiscal sea muy superior. Pero es cierto que cada vez que quieres liquidez de estos fondos vas a pagar unas comisiones de peaje que, si vas a estar continuamente necesitando liquidez, pueden que no te compensen, ¡estudialas!
Si optas por depósitos y no tienes claro cuando te va a hacer falta el dinero, opta por un depósito a la vista o cuenta remunerada donde, no sólo se puede cancelar en cualquier momento, sino realizar retiradas de efectivo total o parcial sin modificar la rentabilidad del producto.
Para saber las mejores ofertas en cuentas corrientes, entra en comparadores como Help my cash, y podrás ver el ranking y las opciones que ofrece cada una (dependiendo de tu edad tendrás diferentes ofertas que normalmente podrás preguntar en tu entidad).
Fintonic recomienda que abras las menos cuentas posibles, cuantas menos tengas, menor posibilidad de quedarte en descubierto tendrás y por tanto tendrás menos costes. Si todavía son sabes cuanto gana tu banco con tu cuenta registrate en Fintonic.com y descubrelo.
4. No todos los bancos son iguales
Debido a los problemas financieros de numerosas entidades, la solvencia se ha vuelto en un factor importantísimo.
¡Si, ya lo se!, siempre que tengas el dinero en cuentas o depósitos no tiene por qué correr ningún riesgo, ya que el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) español garantiza hasta 100.000 euros por titular y entidad. Si, pero hay dos cosas que debes tener en cuenta:
En primer lugar, el El FGD no cubre a todas las entidades que operan en España. Las siguientes entidades no gozan de la cobertura del FGD y se rigen por la garantía que prevalezca en el pais de la matriz:
- Las sucursales de entidades de crédito extranjeras comunitarias. En este grupo se engloban ABN Amro, Banco BPI, Banco Espirito Santo, ING Direct, Banco Primus, Banco Sygma, Boursorama, Banque Privée Edmond de Rothschild Europe, Triodos Bank o Société Générale. En total, están contabilizadas 79 entidades bajo esta denominación.
- Las sucursales de entidades de crédito extranjeras no comunitarias. En este apartado se incluyen ocho sucursales de bancos de países distintos a la Unión Europea. Son las siguientes: Banco de la Nación Argentina, Banco de Brasil, Bank of America, Citibank N.A, Credit Suisse Sucursal en España, Deutsche Bank Trust Company Americas, JPMorgan Chase Bank National Asociation y The Bank of Tokio Mitshubishi, entre otras.
En segundo lugar, las entidades menos solventes tienen un mayor coste de captación de dinero, los mercados les prestan a un tipo de interés mas alto y ese coste se lo tienen que traspasar a sus clientes. Puede que en el corto plazo te escapes pero a la larga no les queda mas remedio que repercutirselo a sus clientes o generar pérdidas que les lleve a la insolvencia.
Según el Informe Oliver Wyman y las calificaciones de las agencias de rating, los bancos más solventes de nuestro país son:
-BBVA-Unimm (Uno-e).
-Santander (Openbank).
-Banesto/iBanesto
-Unicaja y Caja España Duero.
-Sabadell-CAM.
-Bankinter.
-Kutxabank-Cajasur.
-Caixabank (Banca Cívica).
Sin olvidar a Banca March que fue nombrada la entidad mas solvente de Europa.
domingo, mayo 12, 2013
Número de teléfono alternativo al 902105105
Los números 902 no dejan de ser un timo. Llamar a seguros BBVA al 902105105 para dar un parte o hacer cualquier gestión supone dejarte cuatro euros por cada llamada. Por eso yo llamo a un número alternativo que no tiene tarificación adicional, el 915379231.
Espero que esta información os sea de utilidad.
miércoles, noviembre 02, 2011
miércoles, enero 12, 2011
918005126
Ese teléfono es de El Corte Inglés. Es muy probable que te llamen si hiciste algún pedido online para confirmar algún dato.
domingo, mayo 16, 2010
Trends
En Usa: kagan, bp oil peak, tornado, suns lakers, elena kagan, pirates, oklahoma city, robin hood, nexus one, preaknes
jueves, agosto 13, 2009
De obesos, pendientes y perritos
Hace unos días, tuvimos la oportunidad de leer en este periódico, un artículo firmado por el señor Junceda Avello, extremadamente interesante; hasta el punto de ser de lo mejor que se ha escrito en los últimos años en la prensa asturiana por la finura en el análisis de determinados usos y gustos sociales.
Son precisamente esos usos y gustos, lo que nos indican con exactitud la forma de ser de dicha sociedad y de los miembros que la forman, en definitiva nos permiten dibujar una idea del hombre prototìpico de ésta, tal y cómo nos mostraba Platón en "El Filebo", "La República" y "Las Leyes".
Posteriormente, y siguiendo la temática inspirada por el señor Junceda, apareció en escena un desconocido interlocutor con ánimo de polemizar. Sin embargo, dada la endeblez supina de su, digamos, razonamiento, tan sólo puede crear una polémica imaginaria o de ficción. Indiquemos además que los argumentos aducidos, si así se pueden llamar, quedan sólo en ejemplos anecdóticos, de una empiria grotesca, tópicos de una inconsistencia casi obscena, y que, paradójicamente, no vienen sino a justificar, legitimar, y dar, en suma, la razón a la argumentación del señor Junceda, porque el progresismo sin sentido, como una falta absoluta de ideología, como el que autoriza a escribir en un medio de comunicación sin saber lo que se dice ni de qué se está hablando, a hablar por hablar, es otro de los síntomas de decadencia de nuestra civilización occidental y corresponde a su estado de disolución, de barbarie.
¿Y no es, acaso, barbarie confundir unos símbolos conductuales socioculturales con la mera voluntad psicológico de comer o no en exceso, llevar o dejar de llevar pendientes, o tener o no tener perrito? ¿No es, a su vez, barbarie, malinterpretar una forma trascendental (en el sentido filosófico clásico: kantiano) de argumentar como la del señor Junceda, y confundirla con una manera empírica y psicologista de ejemplificar? ¿No es también un síntoma de decadencia que el sentido de un concepto propio de nuestra cultura filosófica sea hoy casi ininteligible para el mundo postmoderno sumido en la barbarie tecnológica? ¿No son la pérdida de las raíces, el desconocimiento de las ideas que han generado nuestra civilización a favor de conceptos babosos, de un moralismo pusilánime, propios del progresismo, síntomas de decadencia?
Ya en el siglo pasado, Nietzsche definía al hombre moderno, al que llamaba el último hombre, el más nefasto de todos, como un animal de rebaño, un animal numérico, carente de valores e incapaz de crear nada nuevo, un ser mimético, regido por los criterios de la masa, dominada por la ley del más fuerte.
A nuestro modo de ver, mimetismo y rebaño se conjugan también en los tres usos que el señor Junceda analiza en su artículo y no atreveríamos a añadir uno más: La manifestación del cuerpo femenino en todo su magnífico esplendor; senos, glúteos y piernas al desnudo. Lo nunca visto hasta estos último cinco o diez años. Todo ello coincide con el brote de amaneramiento feminoide de nuestra sociedad, y del fenómeno mucho más complejo de inversión de los valores tradicionales de nuestra civilización, donde lo masculino fue predominante hasta los últimos decenios del presente siglo. Ahora se impone lo femenino en todas las facetas sociales; se impone la mujer con todas sus formas a la vista en un gesto que tiene también algo de desesperación y de petición de auxilio ante la caótica e inédita situación en que se encuentran tantos varones empequeñecidos, domados, como observara Esther Vilar en su momento, y condenados a un sexo seguro y alienado. El condottiero clásico de nuestra civilización occidental se ha metamorfoseado en vendedor de seguros, funcionario o ejecutivo. Que duda cabe que el hombre es una especie en peligro de extinción. La fórmula "a menos macho, más hembra" es exacta "de toute façón" y no por razones psicológicas sino por el forzoso sino de nuestra civilización que ha llegado a su final, a su ocaso: Fausto ha muerto y con él los valores que le dieron vida, incluso la simbología de lo femenino y su modo de ser cósmico.
Sí, por eso le animamos, señor Junceda, a que siga profundizando en los síntomas sociales de este ocaso. ¡Avizore, atrévase a avizorar! Pues, como bien intuye, esos usos son el reflejo de un ocaso inconsciente en las mentes de los individuos, pero no por ello menos real, ocaso ya anticipado por Nietzsche y Spengler y ratificado por Foucault, Deleuze y Lyotard, todos ellos filósofos del porvenir, que han visto en este final, en esta decadencia, la forzosidad de la historia, una Historia occidental que culmina en la barbarie postmoderna, de carácter fundamentalmente tecnológico y que corre paralela al agotamiento de las Artes, la Ciencias, el Pensamiento y los usos y costumbres, la mayoría de ellos perversos respecto a nuestra cosmovisión clásica.
Por eso animamos a todos los que sean capaces de desvelar en la cotidianidad, esa lógica interna de la vida histórica que no es sino la metafísica de las costumbres, a rebelarse contra los falsos dogmas del rebaño, contra todo lo que sea masa, valor muerto y sepultura del individuo, un individuo que hoy es más Sísifo que nunca. Sic transit Gloria Mundi.
Ángel Méndez (marzo de 1999)
Son precisamente esos usos y gustos, lo que nos indican con exactitud la forma de ser de dicha sociedad y de los miembros que la forman, en definitiva nos permiten dibujar una idea del hombre prototìpico de ésta, tal y cómo nos mostraba Platón en "El Filebo", "La República" y "Las Leyes".
Posteriormente, y siguiendo la temática inspirada por el señor Junceda, apareció en escena un desconocido interlocutor con ánimo de polemizar. Sin embargo, dada la endeblez supina de su, digamos, razonamiento, tan sólo puede crear una polémica imaginaria o de ficción. Indiquemos además que los argumentos aducidos, si así se pueden llamar, quedan sólo en ejemplos anecdóticos, de una empiria grotesca, tópicos de una inconsistencia casi obscena, y que, paradójicamente, no vienen sino a justificar, legitimar, y dar, en suma, la razón a la argumentación del señor Junceda, porque el progresismo sin sentido, como una falta absoluta de ideología, como el que autoriza a escribir en un medio de comunicación sin saber lo que se dice ni de qué se está hablando, a hablar por hablar, es otro de los síntomas de decadencia de nuestra civilización occidental y corresponde a su estado de disolución, de barbarie.
¿Y no es, acaso, barbarie confundir unos símbolos conductuales socioculturales con la mera voluntad psicológico de comer o no en exceso, llevar o dejar de llevar pendientes, o tener o no tener perrito? ¿No es, a su vez, barbarie, malinterpretar una forma trascendental (en el sentido filosófico clásico: kantiano) de argumentar como la del señor Junceda, y confundirla con una manera empírica y psicologista de ejemplificar? ¿No es también un síntoma de decadencia que el sentido de un concepto propio de nuestra cultura filosófica sea hoy casi ininteligible para el mundo postmoderno sumido en la barbarie tecnológica? ¿No son la pérdida de las raíces, el desconocimiento de las ideas que han generado nuestra civilización a favor de conceptos babosos, de un moralismo pusilánime, propios del progresismo, síntomas de decadencia?
Ya en el siglo pasado, Nietzsche definía al hombre moderno, al que llamaba el último hombre, el más nefasto de todos, como un animal de rebaño, un animal numérico, carente de valores e incapaz de crear nada nuevo, un ser mimético, regido por los criterios de la masa, dominada por la ley del más fuerte.
A nuestro modo de ver, mimetismo y rebaño se conjugan también en los tres usos que el señor Junceda analiza en su artículo y no atreveríamos a añadir uno más: La manifestación del cuerpo femenino en todo su magnífico esplendor; senos, glúteos y piernas al desnudo. Lo nunca visto hasta estos último cinco o diez años. Todo ello coincide con el brote de amaneramiento feminoide de nuestra sociedad, y del fenómeno mucho más complejo de inversión de los valores tradicionales de nuestra civilización, donde lo masculino fue predominante hasta los últimos decenios del presente siglo. Ahora se impone lo femenino en todas las facetas sociales; se impone la mujer con todas sus formas a la vista en un gesto que tiene también algo de desesperación y de petición de auxilio ante la caótica e inédita situación en que se encuentran tantos varones empequeñecidos, domados, como observara Esther Vilar en su momento, y condenados a un sexo seguro y alienado. El condottiero clásico de nuestra civilización occidental se ha metamorfoseado en vendedor de seguros, funcionario o ejecutivo. Que duda cabe que el hombre es una especie en peligro de extinción. La fórmula "a menos macho, más hembra" es exacta "de toute façón" y no por razones psicológicas sino por el forzoso sino de nuestra civilización que ha llegado a su final, a su ocaso: Fausto ha muerto y con él los valores que le dieron vida, incluso la simbología de lo femenino y su modo de ser cósmico.
Sí, por eso le animamos, señor Junceda, a que siga profundizando en los síntomas sociales de este ocaso. ¡Avizore, atrévase a avizorar! Pues, como bien intuye, esos usos son el reflejo de un ocaso inconsciente en las mentes de los individuos, pero no por ello menos real, ocaso ya anticipado por Nietzsche y Spengler y ratificado por Foucault, Deleuze y Lyotard, todos ellos filósofos del porvenir, que han visto en este final, en esta decadencia, la forzosidad de la historia, una Historia occidental que culmina en la barbarie postmoderna, de carácter fundamentalmente tecnológico y que corre paralela al agotamiento de las Artes, la Ciencias, el Pensamiento y los usos y costumbres, la mayoría de ellos perversos respecto a nuestra cosmovisión clásica.
Por eso animamos a todos los que sean capaces de desvelar en la cotidianidad, esa lógica interna de la vida histórica que no es sino la metafísica de las costumbres, a rebelarse contra los falsos dogmas del rebaño, contra todo lo que sea masa, valor muerto y sepultura del individuo, un individuo que hoy es más Sísifo que nunca. Sic transit Gloria Mundi.
Ángel Méndez (marzo de 1999)
domingo, junio 21, 2009
lunes, junio 02, 2008
Dieta del plato único
Esta dieta consiste en comer una vez al día lo que se quiera y no volver a comer nada hasta el día siguiente. Se consigue adelgazar un kilo a la semana. Solo hay que tener voluntad y no mantenerla más allá de tres meses y descansar otros tres con la dieta de la alchachofa.
jueves, abril 10, 2008
miércoles, septiembre 19, 2007
domingo, enero 28, 2007
sábado, diciembre 30, 2006
miércoles, noviembre 29, 2006
Si hay indicios, y hay motivo, es probable
Es decir, que si no quieren que se investigue la masacre del 11M, no vaya a ser que se descubra que es verdad lo que sugieren los diez primeros minutos de la película Torrente 3, es probable que los mismo que quieran evitar que se sepa la verdad sean los que organizaron el mayor atentado terrorista de la historia de España.
martes, octubre 31, 2006
Sí, es cierto, parece una de esas...
-"Sí, es cierto, parece una de esas..." exclamó Ángel el filósofo mientras recorría con su mirada el cuerpo incitante de aquella señorita que acentuaba las formas de sus atributos sexuales con unas prendas ceñidas y llamativas.
-"Realmente ese es el vulgar y triste fin de muchas mujeres en la vida; causar la confusión y la inquietud sexual en los varones, así como desatar la envidia en el resto de las féminas mediante la supuesta integridad de su imagen" -espetó a continuación Ángel a su interlocutor, Javier, mientras apuraba un vaso de agua con mucho hielo.
Los dos cafés, antaño humeantes, lucían ya sendos posos que hacían adivinar el inicio de una conversación interesante y de unos minutos de observación desde la terracilla del bar hacia las hembras entrantes y salientes del campo de visión de aquellos experimentados machos.
Javier no se quedó corto y quiso añadir: "La verdad es que ellas tienen su propia escala de valores y el reconocimiento del que hacen gala entre las mismas es un poco cruel".
-"Yo también creo eso", añadió Ángel. -"Sus feos logros en esta vida no superan el estar permanente bellas y el lograr la captación de un hombre atractivo y buen proveedor para sus hijos".
Entretanto fémina había tomado asiento en la mesa colindante y ya se disponía a cruzar sus piernas provocativamente, aparentemente ajena y abstraída de su entorno. El sol ya se retiraba cobre las copas de los árboles del parque y la luz anaranjada y tumbada daba a su pelo un brillo cobrizo que la hacía aún más misteriosa y atrayente...
-"Ojalá sus aspectos fuesen correlativos con su espíritu interno"
Javier Nogales
-"Realmente ese es el vulgar y triste fin de muchas mujeres en la vida; causar la confusión y la inquietud sexual en los varones, así como desatar la envidia en el resto de las féminas mediante la supuesta integridad de su imagen" -espetó a continuación Ángel a su interlocutor, Javier, mientras apuraba un vaso de agua con mucho hielo.
Los dos cafés, antaño humeantes, lucían ya sendos posos que hacían adivinar el inicio de una conversación interesante y de unos minutos de observación desde la terracilla del bar hacia las hembras entrantes y salientes del campo de visión de aquellos experimentados machos.
Javier no se quedó corto y quiso añadir: "La verdad es que ellas tienen su propia escala de valores y el reconocimiento del que hacen gala entre las mismas es un poco cruel".
-"Yo también creo eso", añadió Ángel. -"Sus feos logros en esta vida no superan el estar permanente bellas y el lograr la captación de un hombre atractivo y buen proveedor para sus hijos".
Entretanto fémina había tomado asiento en la mesa colindante y ya se disponía a cruzar sus piernas provocativamente, aparentemente ajena y abstraída de su entorno. El sol ya se retiraba cobre las copas de los árboles del parque y la luz anaranjada y tumbada daba a su pelo un brillo cobrizo que la hacía aún más misteriosa y atrayente...
-"Ojalá sus aspectos fuesen correlativos con su espíritu interno"
Javier Nogales
sábado, agosto 19, 2006
Contra el derecho a la vida del tonto
Nadie tiene derecho a la vida y mucho menos el tonto. La Vida es un factum, un hecho, no un derecho. Se tiene la opción, que no el derecho de seguir vivo, es decir, de que no le maten a uno, opción harto discutible en el caso del tonto.Vida es el factum del Ser-ahí Heideggeriano, la existencia bruta y absurda en compañía de los demás, de los otros. Cada uno de nosotros se remite a los demás para llegar a su autoconocimiento y así acceder a una imposible identidad. He ahí uno de los sentidos de la miseria humana: Esa necesidad de estar y pensar en los otros para comprenderse a uno mismo. Dicho esto, cabe preguntarse: ¿Qué aporta el tonto a los demás en esta labor de autoconocimiento? ¿No será acaso la imagen del infierno? De todas formas, cabe señalar que como muy bien dijo el gran Erasmo, la Necedad es la estructura misma del ser humano. Lo único que podemos hacer es ser lo más conscientes posible, lo menos tontos posible. Es como si la estupidez fuera señora del ser y se adueñara de él de forma que lo excepcional sería la lucidez. De este modo cobra sentido la máxima nietzscheana de proteger al fuerte del débil.En efecto, la mayoría es chusma societaria cuyos fines últimos son la producción social y la reproducción biológica. Sin embargo, nuestra sociedad occidental ha atribuido para colmo de su afeminamiento, una multitud de derechos a seres patéticos y lamentables que patentizan lo trágico del destino de dicha sociedad en general y del sabio en particular. Ciertamente, la hez se enseñorea de todo en estos días. Conforma la consabida mayoría amamantada por el decadente mundo burgués, que ha entronizado al ciudadano medio, ese absurdo personaje que está siempre en medio, entre el bullicio y la multitud, frenando las fuerzas creadoras de la vida, marginando al filósofo y al creador de valores en general ya sea poeta o artista. Para el oligofrénico en cambio, todo es mucho más simple. Trátase de ir del trabajo a casa, calzarse las zapatillas y ponerse a ver programas de televisión tan hechos a su medida como GRAN HERMANO, echar de soslayo un par de polvos a la parienta durante el fin de semana y aturdirse con slogans consumistas y literatura de autoayuda.Todos estos tontos podrían clasificarse en tres categorías. La primera podría corresponder al tonto mitopoyético, es decir, el estúpido que pasa el tiempo leyendo la prensa y al tanto de los medios de comunicación, fascinado por los absurdos mitos e ídolos contemporáneos. Este debería morir de muerte cognitiva es decir, de insania. El segundo es el tonto ceremonioso, obnubilado por los saraos y ceremonias públicas donde se ensalza el culto a la jerarquía. Gusta de las cenas copiosas y debería morir en una, pantagruélica, narcótica o también sidosa. El último tipo es el generador de ruidos, el machote deportista amante de los deportes de riesgo y de la velocidad. Su muerte perfecta consistiría en el clásico accidente.Toda esta gente, amén de los feos, mal vestidos y de bastos modales pueden considerarse auténticos torturadores de la humanidad. Por ello gozan del privilegio de vivir e incluso de tener ciudadanía. Ninguno de ellos es consciente de que la vida consiste en un flujo de fuerzas en las que unas son subordinantes y otras subordinadas, unas libres y otras esclavas, y que esa libertad y esa esclavitud tienen que ver con el grado de sabiduría alcanzado por el individuo. Queda pues, claro que no es irrelevante la tarea de desenmascarar y ajusticiar a los tontos. Y es que un individuo feo, mal vestido, farfullador y pendenciero es tan peligroso como el más fanático fundamentalista porque en él han desaparecido los instintos superiores del hombre, los que le hacen digno de vivir una vida humana. Estos instintos son, ni más ni menos: Valor, sensualidad, inteligencia, prudencia, buen gusto y otros afines.Por último cabe preguntarse qué sería del Estado sin tontos. De ellos cabe, en efecto, decir que son el sustento y la justificación de estados y gobiernos y, para colmo, en el límite, el principio de su propia disolución, como nos muestran los acontecimientos que estamos viviendo, de suerte que un grupo de fanáticos son capaces de poner en jaque a todo Occidente. Ah, ¡cuántos idiotas redomados se esconden entre la chusma de este llamado mundo civilizado!Con razón declaramos pues, desde aquí, la guerra a los tontos, nosotros los que anhelamos el gélido advenimiento del individuo soberano, del sabio que como ya significaba Spinoza, al dirigirse sólo por el dictado de la recta razón, no necesita de estados ni de gobiernos, esas camisas de fuerza del hombre libre.
viernes, julio 14, 2006
No dejes que el hielo de los gin tonics diluya tus sentimientos
Antes de que el hielo
De los gin tonics
Diluya mis pensamientos
Y una nube de alcohol
Me quite la voluntad
Antes de que sea esclavo
De mis pasiones
Y caiga en brazos
De la más golfa,
He de decirte
Que lo importante
No es sólo amarte
Si no tenerte
También de mi lado
Que tu indiferencia
Sólo espolea
Mi apasionamiento
Que mis silencios
Son fruto de mi impotencia
Pero eso he de decírtelo
Antes de que el hielo
De los gintonics
Diluya mis sentimientos.
Me gusta así, descabalgado.
De los gin tonics
Diluya mis pensamientos
Y una nube de alcohol
Me quite la voluntad
Antes de que sea esclavo
De mis pasiones
Y caiga en brazos
De la más golfa,
He de decirte
Que lo importante
No es sólo amarte
Si no tenerte
También de mi lado
Que tu indiferencia
Sólo espolea
Mi apasionamiento
Que mis silencios
Son fruto de mi impotencia
Pero eso he de decírtelo
Antes de que el hielo
De los gintonics
Diluya mis sentimientos.
Me gusta así, descabalgado.
sábado, junio 17, 2006
La Muerte
LA MUERTE, ESA GRAN ATENEA
La muerte nos deshace pero también nos hace tanto individual como social e históricamente. ¿Cuántos monumentos se le han erigido con el fin de exorcizarla o cuado menos, de atenuar sus demoledores efectos psicosociales?. ¿No son las catedrales de Occidente, como cualquier otro templo de cualquier religión positiva o culto, una forma majestuosa de conmemorar la muerte?.
Toda cultura, toda civilización ha rendido tributo a esta experiencia límite de la vida, el límite final, que posibilita a su vez, el límite inicial, el origen de la vida, como bien señalaron ya los griegos , quienes fueron los primeros en nuestra tradición occidental en afirmar que la Vida y la Muerte están dialécticamente asociados y no se entienden la una sin la otra. Y es que lo real es como pensaba Heráclito, una armonía de tensiones opuestas. Por ello no se entendería la Generación sin la Corrupción (Aristóteles:”De Generatione et Corruptione”).Ya en su momento, el divino Platón, padre de la filosofía, al sintetizar el dinamismo universal heraclíteo con el fixismo eleático, nos halló la fórmula genérica del pensamiento occidental, fórmula que viene a decir que todo ser contiene en sí mismo el no ser (La Identidad y la Diferencia) y por ello puede desarrollarse, cambiar; crecer y disminuir hasta anonadarse y volver a la tierra que le dio origen. En el siglo 19 Hegel acuñó otra fórmula para denominar esta síntesis entre el Ser y el No ser, la Nada: El Devenir, que es justamente ese término medio que posibilita nuestra existencia en el mundo (ordo essendi) y nuestra representación de este mundo (ordo cognoscendi). Nuestras experiencias vitales están pues, marcadas por el devenir, que es aquello de lo que tenemos experiencia directa, no así del Ser o de la Nada, que son puras Ideas límite de nuestro vivir.
Por ello , la Filosofía Occidental ha plantado cara a la muerte intentando comprender e interpretar el sentido de la vida. Porque es de ésta de la única que tenemos experiencia. La muerte, en efecto, nos sitúa en el plano de lo inefable, lo que Wittgenstein llamaba “Lo Místico” (Wittgenstein:Tractatus lógico-philosophicus”). Y Lo Místico escapa a la representación. Quizá por ello produce tanto temor (Timor mortis) . Este espanto es paradigmático en autores de raíz enteramente cristiana como Pascal o Unamuno, quienes han intentado superarlo acudiendo a la fe en un afán irracional de inmortalidad, a todas luces contradictorio con la razón como ellos mismos reconocían. Además tanto Pascal como Unamuno son ejemplos de la tendencia del pensamiento religioso a ver en la muerte la manifestación de un misterio insondable de carácter sagrado que sólo tiene sentido cuando se cree aunque sea sin razón en un dios garante de la anhelada inmortalidad del alma.
Estamos así situados en uno de los aspectos capitales en la sacralización de la Muerte. Y este no es otro que dicha sacralización proviene de pensamientos y creencias religiosos. Sólo estas creencias pueden sustantivar de tal modo la experiencia límite de la vida hasta el punto de dar origen a un culto funerario.
Es aquí donde podemos subrayar nuevamente que la Muerte nos hace o nos constituye justamente donde el miedo se torna numinoso o divinizante. En cierto modo podríamos decir con Estacio: Timor fecit deos”, aun cuando su etiología sea múltiple en realidad y dependa de factoraes económico-sociales y políticos como la división social del trabajo, la del poder y la lucha de clases que ambas generan. Pero es cierto que el temor, que es un aliado del dolor, ha sido aprovechado por todas las religiones, sobre todo las positivas, las que han generado una metafísica institucionalizada(Gustavo Bueno:”El Animal Divino”) para reconducir el sentido de la vida del individuo atormentado por la existencia, como bien vio Nietzsche (Genealogía de la Moral): El sacerdote es el que orienta el dolor en una dirección creativa de superación moral,social y política. Según un insigne nietzscheano como Freud el sacerdote sería el que sublima el dolor creando un transmundo, un más allá de la muerte.¿ Y esto por qué?
La respuesta no es sencilla pero lo cierto es que el Hombre necesita del engaño para sobrevivir sin necesidad de verse en la obligación de hacer frente a su Libertad y a su vida sin destino ni sentido , tal como mostraron Fromm, Heidegger y Sartre. ¿Y cuál es la raíz de este engaño?: Ni más ni menos que la estructura de la Razón. Todo hombre, por el hecho de serlo necesita una Metafísica, aunque sea simple o pedestre, mundana y en definitiva no académica. Kant lo expresó con esta triple interrogación: ¿Cuál es mi origen?¿Qué puedo hacer?¿Qué puedo esperar?. Esta es la formulación kantiana de la triple agonía metafísica del Hombre, representada desde los enterramientos funerarios más antiguos (seiscientos mil años) hasta los grandes templos de las religiones positivas.
LA MUERTE: ESE GRAN NEGOCIO
Hemos visto que es consustancial al Hombre hacerse tres grandes planteamientos metafísicos estrechamente vinculados entre sí. Esto es lo que aprovechan todas las religiones para hacer negocio. Desde este punto de vista, la muerte , la gran Atenea se convierte en el supremo negocio cultural, social y político. Diríamos que en torno a ella se han desarrollado las grandes fuerzas que han contribuido a generar las grandes civilizaciones. Visto así , todos sin excepción somos productos de las religiones y de la economía de la muerte cuando ésta se enfrenta con el deseo de vida y este anhelo de existir más allá de lo fenoménico se convierte en fuente de temor de un Dios origen y fin de la existencia.
El gran negocio de la muerte no tiene, pues, solamente connotaciones psicológicas, tal y como se desprenderían de las interrogantes kantianas. El individuo no sólo se pregunta por su fin e incluso vive apesadumbrado por este desconocimiento y por el temor a un futuro incomprensible y aparentemente sin sentido, sino que paga por morir. Las compañías de seguros y las funerarias obtienen pingües beneficios de esta proyección imaginativa del ignoto futuro. Lo místico es pues un negocio social de raíz transcendental y de representación psicológica, pero no es sólo un asunto de temor individual. Crea por lo tanto una economía superabundante que en nuestra sociedad occidental contemporánea tiene sentido en el marco de la división social del trabajo y del poder. Así, los entierros de los jerarcas poseen una pompa inconcebible para un ciudadano de los llamados de a pie. También ante la muerte existen clases. Nos llega a todos pero de diferente manera. Del mismo modo, las jerarquías eclesiásticas y políticas, íntimamente vinculadas manejan el temor, el placer, el dolor, el bien y el mal y todo tipo de sentimientos y valores humanos según les convenga en cada caso. La mentira política, como la religiosa van unidas la una a la otra,si bien esta última es mucho más poderosa porque afecta como hemos visto a la raíz del ser humano. Por ello la Política intenta imitar los ritos religiosos sin llegar a conseguir alcanzar la sacra gravedad de las ceremonias religiosas. La Política decide sobre la vida o la muerte de los ciudadanos-súbditos, pero ¿Quién decide sobre el destino último de los jerarcas políticos?. Sobre todo si estos creen que poseen un alma que merece ser salvada, es decir, si aspiran a la inmortalidad. Algunos serán inmortales de hecho, fácticamente (desde la antigüedad se les han erigido estatuas y monumentos) . Para la chusma un líder puede ser un semidios, pero para el semidios político:¿Dónde está la garantía de la verdadera divinidad?.
Al fin y al cabo los jerarcas son como nosotros, como decía Deleuze(El Antiedipo) somos máquinas deseantes y deseamos principalmente obtener placer y evitar el dolor. Por eso estamos dispuestos a enriquecer al primer gurú que se cruce en nuestro camino con un código de recetas de salvación post mortem. Qué duda cabe ¡. Todos los gurús viven de la Soteriología, de dar como pensaba Nietzsche, un sentido al dolor, explicándolo mediante la creación de un transmundo inventado para dulcificar los males sin sentido de éste, el único real.
LA DOMESTICACIÓN DE LA MUERTE
Hemos de decir en primer lugar, que las concepciones sobre la muerte y los distintos modos de afrontarla dependen de concepciones psicosociales, religiosas, históricas y , en definitiva antropológicas, de las distintas sociedades históricamente dadas. En la tradición de pensamiento occidental hay dos tendencias marcadamente irreconciliables. Una, la Religiosa y otra que denominaremos laica o atea. La primera considera y utiliza la Filosofía como esclava de la Teología y subordina la Razón a la Fe. Insigne representante de este modo de pensar y uno de sus iniciadores fue San Agustín. Según Agustín de Hipona, Dios crea el Mundo de la Nada. Esto constituye una novedad respecto del pensamiento griego, al que en buena parte había seguido. Recordemos que, según los griegos clásicos:”Ex Nihilo nihil fit”. La noción de una creación desde la nada sería escandalosa para los pensadores griegos. Volvamos pues, a San Agustín, quien pretendió racionalizar el Dios creador del Cristianismo a partir de la imagen del Demiurgo platónico. Según Agustín, Dios creó el Mundo siguiendo un Modelo de Ideas existente en su divina mente. Esto por supuesto, huele a platonismo. No en vano estamos hablando de un platónico heterodoxo, porque el demiurgo de Platón no es un dios creador, sino que representa el aspecto productivo, artesanal de la Polis griega, jamás un acto de creación ex nihilo, incomprensible en un griego como Platón. Digamos además que S. Agustín es uno de los iniciadores de la Filosofía de la Historia. En“La Ciudad de Dios y la Ciudad del Diablo” distingue dos modelos de ciudad:Una la divina y otra la humana, la de los ángeles caídos. Naturalmente ambas funcionan como tesis y antítesis. Una de ellas es la de los hombres santos destinados a la salvación y otra la de los que sufrirán el castigo eterno. El Mundo de San Agustín es representación de Dios pero con presencia del mal. Así las dos ciudades luchan eternamente hasta llegar al punto omega de la Historia humana:El día del Juicio final. El individuo en Agustín, como en el pensamiento cristiano pasa de ser ciudadano como en el muindo clásico a ser persona, parafraseando a Boecio:Sustancia racional de naturaleza espiritual. La persona posee un alma totalmente opuesta al cuerpo y cuya misión es purificarse del pecado y prepararse para la vida eterna. El Cristianismo, como vemos, añade a la muerte física otra de corte metafísico que degrada la naturaleza personal del ser humano: El Pecado. El hombre puede pasar de ser Hijo de Dios a pecador, esta sensible disminución de su esencia explica en gran parte la Historia humana según el Cristianismo y en particular autores como San Agustín y en general todos los medievales.
La vía laica de preparación para la muerte
Son los griegos los iniciadores de la especulación filosófica en Occidente y también los que inauguran la concepción laica o atea del Mundo, contrapuesta a la cristiana. Para los griegos clásicos el individuo es ante todo un soma, es decir, un cuerpo que tiene un principio vital Psikhé tan material como el propio cuerpo pero más sutil. Fue propiamente Platón quien, asumiendo ideas órficas de un principio vital encerrado en el cuerpo, crea el Mito del Alma, que encerrada en la cárcel corpórea debe liberarse a través del conocimiento mediante el ejercicio de la Anamnesis para contemplar las Ideas, el verdadero Ser en todo su esplendor. El camino de la Salvación respecto del mundo ilusorio de los sentidos conlleva la catarsis. La purificación está presente pues en el pensamiento griego mucho antes que en el cristiano, y es éste último el que la toma de aquél. Así pues, purificación y catarsis son la vía más común en la preparación para la muerte en el pensamiento occidental.
Una segunda vía es la iniciada por Epicuro, y consiste en negar realidad a la muerte. Así ,en la carta a Meneceo intenta convencernos de que la muerte no es nada para nosotros, por ello carece de sentido que nos preocupemos por ella porque mientras vivimos, la muerte no existe y cuando llega nosotros ya no existimos. De esta manera la muerte pasa de ser objeto de indagación filosófica y escatológica a un mero hecho fisiológico del que no tenemos experiencia y que por tanto no debe producirnos temor.
Dicho esto hemos de señalar un aspecto muy importante de la tesis epicúrea sobre la muerte así como de otras que intentan mitigar los miedos de la existencia humana. Este aspecto no es otro que el hecho de que la Filosofía,como ya había ocurrido desde los presocráticos y con Platón y Aristóteles, pasa a ser un instrumento de liberación humana, al prepararnos para una vida buena, digna de ser vivida, que es considerada además como la mejor manera de predisponernos para una buena muerte. Este es el punto de vista de Epicuro y lo será también de Spinoza, quien ve en el pensamiento adecuado, claro y distinto del cartesianismo el modo más preciso de hacer frente a las pasiones y temores imaginarios con el fin conseguir la alegría propia de la vida digna de ser vivida. Este y no otro es el mejor camino para vencer el miedo a la muerte: La salvación por el conocimiento que ya habían predicado los Estoicos con su aceptación racional de la muerte.
Tercera vía: El Olvido del Ser
Incluimos esta temática Heideggeriana como otro modo de afrontar la muerte muy propia de la Civilización occidental, que según el filósofo alemán, ha olvidado el Ser en beneficio de los entes, de las cosas que en nuestro mundo contemporáneo son los artefactos. La Metafísica se ha anulado en técnica y tecnología. Así nosotros nos olvidamos de la muerte con nuestros artefactos, porque olvidarse del ser es la mejor manera de olvidarse de la vida y de la muerte. Ya hemos visto que la tradición de pensamiento occidental pretendió situarnos ante la vida y la realidad para preparar la muerte. Hoy esa tradición de la que es solidario el pensamiento de Heidegger se ha perdido, y no es extraño porque la noción de la muerte en Heidegger apela a una existencia auténtica que nos desvela, como en los filósofos clásicos el verdadero Ser. Para nuestro autor ,el individuo, llamado ser-ahí o Dasein es un poder ser, un núcleo de posibilidades que le vienen impuestas por su esencia, que no es otra que el factum de la existencia. Ahora bien, la muerte no es una posibilidad cualquiera sino la privilegiada, la que le revela al ser-ahí su poder ser por excelencia en el mundo. De este modo se nos revela como la posibilidad por excelencia, la que nos anticipa nuestra existencia como ser en la angustia, es decir, en el estado de autenticidad en el que el Ser aparece como lo que es, un ámbito de posibilidades de elección del individuo y no como un marco de cosas, que es la forma de aparecerse propia de la existencia inauténtica, del conducirse mediante el se impersonal (se dice... se comenta...). Ahora bien, si la angustia rompe con el se cotidiano es porque éste representa una huida hacia lo familiar frente a la responsabilidad de ser uno mismo que significa estar arrojado en el mundo y ser para la muerte (Heidegger:”Ser y Tiempo”).
Ciertamente, el pensamiento Heideggeriano, en este punto nos despierta,como Calderón de ese sueño que en palabras de Shakespeare era cuento contado por un idiota o simplemente Locura erasmista. Ese sueño cotidiano de pequeños placeres que nos hacen olvidar nuestra esencia es más real hoy que nunca. Es el que está presente en los mass media y en general en todos los reality shows televisivos. El Olvido del Ser y de la Muerte resulta desde este punto de vista, también un gran negocio, el del espectáculo televisivo. Con el fin de renunciar a su responsabilidad individual y a su libertad la chusma necesita ídolos. Por ello se aferra a lo más ínfimo e insignificante de la cotidianidad para seguir manteniendo una ilusión que la redima de una existencia miserable repleta de tópicos y valores tan falsos como sus ídolos, que, por supuesto justifican y legitiman una sociedad injusta, corrupta y degradada y una Historia donde siempre ha predominado la ley del más fuerte. En esto consiste el Nihilismo tan repugnante a los ojos del buen nietzscheano, en la repetición ad nauseam de valores falsos que sirven de instrumento de dominación, a falta de otros nuevos valores liberadores del individuo. Tras la muerte de Dios no queda nada, sólo un culto al cuerpo y a una identidad fetichizada que se exhibe desnuda en los medios de comunicación. No se trata del individuo soberano que pretendió formar la Ilustración sino del idiota burgués, y utilizamos idiota en el sentido del idiotes griego, del individuo particular aislado presa del egoismo feroz. No es extraño que el individuo contemporáneo pretenda perpetuarse exacerbando las pasiones y los placeres más bajos. Como bien decía Nietzsche en la Genealogía de la Moral:”El Hombre prefiere querer la Nada a no querer”. Olvidar la muerte es una lógica estrategia de escape, precisamente ahora que el Ser está tan ajeno a nuestra civilización y su final tan próximo.
Ángel Méndez Fernández
La muerte nos deshace pero también nos hace tanto individual como social e históricamente. ¿Cuántos monumentos se le han erigido con el fin de exorcizarla o cuado menos, de atenuar sus demoledores efectos psicosociales?. ¿No son las catedrales de Occidente, como cualquier otro templo de cualquier religión positiva o culto, una forma majestuosa de conmemorar la muerte?.
Toda cultura, toda civilización ha rendido tributo a esta experiencia límite de la vida, el límite final, que posibilita a su vez, el límite inicial, el origen de la vida, como bien señalaron ya los griegos , quienes fueron los primeros en nuestra tradición occidental en afirmar que la Vida y la Muerte están dialécticamente asociados y no se entienden la una sin la otra. Y es que lo real es como pensaba Heráclito, una armonía de tensiones opuestas. Por ello no se entendería la Generación sin la Corrupción (Aristóteles:”De Generatione et Corruptione”).Ya en su momento, el divino Platón, padre de la filosofía, al sintetizar el dinamismo universal heraclíteo con el fixismo eleático, nos halló la fórmula genérica del pensamiento occidental, fórmula que viene a decir que todo ser contiene en sí mismo el no ser (La Identidad y la Diferencia) y por ello puede desarrollarse, cambiar; crecer y disminuir hasta anonadarse y volver a la tierra que le dio origen. En el siglo 19 Hegel acuñó otra fórmula para denominar esta síntesis entre el Ser y el No ser, la Nada: El Devenir, que es justamente ese término medio que posibilita nuestra existencia en el mundo (ordo essendi) y nuestra representación de este mundo (ordo cognoscendi). Nuestras experiencias vitales están pues, marcadas por el devenir, que es aquello de lo que tenemos experiencia directa, no así del Ser o de la Nada, que son puras Ideas límite de nuestro vivir.
Por ello , la Filosofía Occidental ha plantado cara a la muerte intentando comprender e interpretar el sentido de la vida. Porque es de ésta de la única que tenemos experiencia. La muerte, en efecto, nos sitúa en el plano de lo inefable, lo que Wittgenstein llamaba “Lo Místico” (Wittgenstein:Tractatus lógico-philosophicus”). Y Lo Místico escapa a la representación. Quizá por ello produce tanto temor (Timor mortis) . Este espanto es paradigmático en autores de raíz enteramente cristiana como Pascal o Unamuno, quienes han intentado superarlo acudiendo a la fe en un afán irracional de inmortalidad, a todas luces contradictorio con la razón como ellos mismos reconocían. Además tanto Pascal como Unamuno son ejemplos de la tendencia del pensamiento religioso a ver en la muerte la manifestación de un misterio insondable de carácter sagrado que sólo tiene sentido cuando se cree aunque sea sin razón en un dios garante de la anhelada inmortalidad del alma.
Estamos así situados en uno de los aspectos capitales en la sacralización de la Muerte. Y este no es otro que dicha sacralización proviene de pensamientos y creencias religiosos. Sólo estas creencias pueden sustantivar de tal modo la experiencia límite de la vida hasta el punto de dar origen a un culto funerario.
Es aquí donde podemos subrayar nuevamente que la Muerte nos hace o nos constituye justamente donde el miedo se torna numinoso o divinizante. En cierto modo podríamos decir con Estacio: Timor fecit deos”, aun cuando su etiología sea múltiple en realidad y dependa de factoraes económico-sociales y políticos como la división social del trabajo, la del poder y la lucha de clases que ambas generan. Pero es cierto que el temor, que es un aliado del dolor, ha sido aprovechado por todas las religiones, sobre todo las positivas, las que han generado una metafísica institucionalizada(Gustavo Bueno:”El Animal Divino”) para reconducir el sentido de la vida del individuo atormentado por la existencia, como bien vio Nietzsche (Genealogía de la Moral): El sacerdote es el que orienta el dolor en una dirección creativa de superación moral,social y política. Según un insigne nietzscheano como Freud el sacerdote sería el que sublima el dolor creando un transmundo, un más allá de la muerte.¿ Y esto por qué?
La respuesta no es sencilla pero lo cierto es que el Hombre necesita del engaño para sobrevivir sin necesidad de verse en la obligación de hacer frente a su Libertad y a su vida sin destino ni sentido , tal como mostraron Fromm, Heidegger y Sartre. ¿Y cuál es la raíz de este engaño?: Ni más ni menos que la estructura de la Razón. Todo hombre, por el hecho de serlo necesita una Metafísica, aunque sea simple o pedestre, mundana y en definitiva no académica. Kant lo expresó con esta triple interrogación: ¿Cuál es mi origen?¿Qué puedo hacer?¿Qué puedo esperar?. Esta es la formulación kantiana de la triple agonía metafísica del Hombre, representada desde los enterramientos funerarios más antiguos (seiscientos mil años) hasta los grandes templos de las religiones positivas.
LA MUERTE: ESE GRAN NEGOCIO
Hemos visto que es consustancial al Hombre hacerse tres grandes planteamientos metafísicos estrechamente vinculados entre sí. Esto es lo que aprovechan todas las religiones para hacer negocio. Desde este punto de vista, la muerte , la gran Atenea se convierte en el supremo negocio cultural, social y político. Diríamos que en torno a ella se han desarrollado las grandes fuerzas que han contribuido a generar las grandes civilizaciones. Visto así , todos sin excepción somos productos de las religiones y de la economía de la muerte cuando ésta se enfrenta con el deseo de vida y este anhelo de existir más allá de lo fenoménico se convierte en fuente de temor de un Dios origen y fin de la existencia.
El gran negocio de la muerte no tiene, pues, solamente connotaciones psicológicas, tal y como se desprenderían de las interrogantes kantianas. El individuo no sólo se pregunta por su fin e incluso vive apesadumbrado por este desconocimiento y por el temor a un futuro incomprensible y aparentemente sin sentido, sino que paga por morir. Las compañías de seguros y las funerarias obtienen pingües beneficios de esta proyección imaginativa del ignoto futuro. Lo místico es pues un negocio social de raíz transcendental y de representación psicológica, pero no es sólo un asunto de temor individual. Crea por lo tanto una economía superabundante que en nuestra sociedad occidental contemporánea tiene sentido en el marco de la división social del trabajo y del poder. Así, los entierros de los jerarcas poseen una pompa inconcebible para un ciudadano de los llamados de a pie. También ante la muerte existen clases. Nos llega a todos pero de diferente manera. Del mismo modo, las jerarquías eclesiásticas y políticas, íntimamente vinculadas manejan el temor, el placer, el dolor, el bien y el mal y todo tipo de sentimientos y valores humanos según les convenga en cada caso. La mentira política, como la religiosa van unidas la una a la otra,si bien esta última es mucho más poderosa porque afecta como hemos visto a la raíz del ser humano. Por ello la Política intenta imitar los ritos religiosos sin llegar a conseguir alcanzar la sacra gravedad de las ceremonias religiosas. La Política decide sobre la vida o la muerte de los ciudadanos-súbditos, pero ¿Quién decide sobre el destino último de los jerarcas políticos?. Sobre todo si estos creen que poseen un alma que merece ser salvada, es decir, si aspiran a la inmortalidad. Algunos serán inmortales de hecho, fácticamente (desde la antigüedad se les han erigido estatuas y monumentos) . Para la chusma un líder puede ser un semidios, pero para el semidios político:¿Dónde está la garantía de la verdadera divinidad?.
Al fin y al cabo los jerarcas son como nosotros, como decía Deleuze(El Antiedipo) somos máquinas deseantes y deseamos principalmente obtener placer y evitar el dolor. Por eso estamos dispuestos a enriquecer al primer gurú que se cruce en nuestro camino con un código de recetas de salvación post mortem. Qué duda cabe ¡. Todos los gurús viven de la Soteriología, de dar como pensaba Nietzsche, un sentido al dolor, explicándolo mediante la creación de un transmundo inventado para dulcificar los males sin sentido de éste, el único real.
LA DOMESTICACIÓN DE LA MUERTE
Hemos de decir en primer lugar, que las concepciones sobre la muerte y los distintos modos de afrontarla dependen de concepciones psicosociales, religiosas, históricas y , en definitiva antropológicas, de las distintas sociedades históricamente dadas. En la tradición de pensamiento occidental hay dos tendencias marcadamente irreconciliables. Una, la Religiosa y otra que denominaremos laica o atea. La primera considera y utiliza la Filosofía como esclava de la Teología y subordina la Razón a la Fe. Insigne representante de este modo de pensar y uno de sus iniciadores fue San Agustín. Según Agustín de Hipona, Dios crea el Mundo de la Nada. Esto constituye una novedad respecto del pensamiento griego, al que en buena parte había seguido. Recordemos que, según los griegos clásicos:”Ex Nihilo nihil fit”. La noción de una creación desde la nada sería escandalosa para los pensadores griegos. Volvamos pues, a San Agustín, quien pretendió racionalizar el Dios creador del Cristianismo a partir de la imagen del Demiurgo platónico. Según Agustín, Dios creó el Mundo siguiendo un Modelo de Ideas existente en su divina mente. Esto por supuesto, huele a platonismo. No en vano estamos hablando de un platónico heterodoxo, porque el demiurgo de Platón no es un dios creador, sino que representa el aspecto productivo, artesanal de la Polis griega, jamás un acto de creación ex nihilo, incomprensible en un griego como Platón. Digamos además que S. Agustín es uno de los iniciadores de la Filosofía de la Historia. En“La Ciudad de Dios y la Ciudad del Diablo” distingue dos modelos de ciudad:Una la divina y otra la humana, la de los ángeles caídos. Naturalmente ambas funcionan como tesis y antítesis. Una de ellas es la de los hombres santos destinados a la salvación y otra la de los que sufrirán el castigo eterno. El Mundo de San Agustín es representación de Dios pero con presencia del mal. Así las dos ciudades luchan eternamente hasta llegar al punto omega de la Historia humana:El día del Juicio final. El individuo en Agustín, como en el pensamiento cristiano pasa de ser ciudadano como en el muindo clásico a ser persona, parafraseando a Boecio:Sustancia racional de naturaleza espiritual. La persona posee un alma totalmente opuesta al cuerpo y cuya misión es purificarse del pecado y prepararse para la vida eterna. El Cristianismo, como vemos, añade a la muerte física otra de corte metafísico que degrada la naturaleza personal del ser humano: El Pecado. El hombre puede pasar de ser Hijo de Dios a pecador, esta sensible disminución de su esencia explica en gran parte la Historia humana según el Cristianismo y en particular autores como San Agustín y en general todos los medievales.
La vía laica de preparación para la muerte
Son los griegos los iniciadores de la especulación filosófica en Occidente y también los que inauguran la concepción laica o atea del Mundo, contrapuesta a la cristiana. Para los griegos clásicos el individuo es ante todo un soma, es decir, un cuerpo que tiene un principio vital Psikhé tan material como el propio cuerpo pero más sutil. Fue propiamente Platón quien, asumiendo ideas órficas de un principio vital encerrado en el cuerpo, crea el Mito del Alma, que encerrada en la cárcel corpórea debe liberarse a través del conocimiento mediante el ejercicio de la Anamnesis para contemplar las Ideas, el verdadero Ser en todo su esplendor. El camino de la Salvación respecto del mundo ilusorio de los sentidos conlleva la catarsis. La purificación está presente pues en el pensamiento griego mucho antes que en el cristiano, y es éste último el que la toma de aquél. Así pues, purificación y catarsis son la vía más común en la preparación para la muerte en el pensamiento occidental.
Una segunda vía es la iniciada por Epicuro, y consiste en negar realidad a la muerte. Así ,en la carta a Meneceo intenta convencernos de que la muerte no es nada para nosotros, por ello carece de sentido que nos preocupemos por ella porque mientras vivimos, la muerte no existe y cuando llega nosotros ya no existimos. De esta manera la muerte pasa de ser objeto de indagación filosófica y escatológica a un mero hecho fisiológico del que no tenemos experiencia y que por tanto no debe producirnos temor.
Dicho esto hemos de señalar un aspecto muy importante de la tesis epicúrea sobre la muerte así como de otras que intentan mitigar los miedos de la existencia humana. Este aspecto no es otro que el hecho de que la Filosofía,como ya había ocurrido desde los presocráticos y con Platón y Aristóteles, pasa a ser un instrumento de liberación humana, al prepararnos para una vida buena, digna de ser vivida, que es considerada además como la mejor manera de predisponernos para una buena muerte. Este es el punto de vista de Epicuro y lo será también de Spinoza, quien ve en el pensamiento adecuado, claro y distinto del cartesianismo el modo más preciso de hacer frente a las pasiones y temores imaginarios con el fin conseguir la alegría propia de la vida digna de ser vivida. Este y no otro es el mejor camino para vencer el miedo a la muerte: La salvación por el conocimiento que ya habían predicado los Estoicos con su aceptación racional de la muerte.
Tercera vía: El Olvido del Ser
Incluimos esta temática Heideggeriana como otro modo de afrontar la muerte muy propia de la Civilización occidental, que según el filósofo alemán, ha olvidado el Ser en beneficio de los entes, de las cosas que en nuestro mundo contemporáneo son los artefactos. La Metafísica se ha anulado en técnica y tecnología. Así nosotros nos olvidamos de la muerte con nuestros artefactos, porque olvidarse del ser es la mejor manera de olvidarse de la vida y de la muerte. Ya hemos visto que la tradición de pensamiento occidental pretendió situarnos ante la vida y la realidad para preparar la muerte. Hoy esa tradición de la que es solidario el pensamiento de Heidegger se ha perdido, y no es extraño porque la noción de la muerte en Heidegger apela a una existencia auténtica que nos desvela, como en los filósofos clásicos el verdadero Ser. Para nuestro autor ,el individuo, llamado ser-ahí o Dasein es un poder ser, un núcleo de posibilidades que le vienen impuestas por su esencia, que no es otra que el factum de la existencia. Ahora bien, la muerte no es una posibilidad cualquiera sino la privilegiada, la que le revela al ser-ahí su poder ser por excelencia en el mundo. De este modo se nos revela como la posibilidad por excelencia, la que nos anticipa nuestra existencia como ser en la angustia, es decir, en el estado de autenticidad en el que el Ser aparece como lo que es, un ámbito de posibilidades de elección del individuo y no como un marco de cosas, que es la forma de aparecerse propia de la existencia inauténtica, del conducirse mediante el se impersonal (se dice... se comenta...). Ahora bien, si la angustia rompe con el se cotidiano es porque éste representa una huida hacia lo familiar frente a la responsabilidad de ser uno mismo que significa estar arrojado en el mundo y ser para la muerte (Heidegger:”Ser y Tiempo”).
Ciertamente, el pensamiento Heideggeriano, en este punto nos despierta,como Calderón de ese sueño que en palabras de Shakespeare era cuento contado por un idiota o simplemente Locura erasmista. Ese sueño cotidiano de pequeños placeres que nos hacen olvidar nuestra esencia es más real hoy que nunca. Es el que está presente en los mass media y en general en todos los reality shows televisivos. El Olvido del Ser y de la Muerte resulta desde este punto de vista, también un gran negocio, el del espectáculo televisivo. Con el fin de renunciar a su responsabilidad individual y a su libertad la chusma necesita ídolos. Por ello se aferra a lo más ínfimo e insignificante de la cotidianidad para seguir manteniendo una ilusión que la redima de una existencia miserable repleta de tópicos y valores tan falsos como sus ídolos, que, por supuesto justifican y legitiman una sociedad injusta, corrupta y degradada y una Historia donde siempre ha predominado la ley del más fuerte. En esto consiste el Nihilismo tan repugnante a los ojos del buen nietzscheano, en la repetición ad nauseam de valores falsos que sirven de instrumento de dominación, a falta de otros nuevos valores liberadores del individuo. Tras la muerte de Dios no queda nada, sólo un culto al cuerpo y a una identidad fetichizada que se exhibe desnuda en los medios de comunicación. No se trata del individuo soberano que pretendió formar la Ilustración sino del idiota burgués, y utilizamos idiota en el sentido del idiotes griego, del individuo particular aislado presa del egoismo feroz. No es extraño que el individuo contemporáneo pretenda perpetuarse exacerbando las pasiones y los placeres más bajos. Como bien decía Nietzsche en la Genealogía de la Moral:”El Hombre prefiere querer la Nada a no querer”. Olvidar la muerte es una lógica estrategia de escape, precisamente ahora que el Ser está tan ajeno a nuestra civilización y su final tan próximo.
Ángel Méndez Fernández
domingo, junio 11, 2006
(ESPOSA) Cuando estaba el rey en su reposo, el mi nardo dió su olor
De El Cantar de Cantares. No sé lo que quiere decir, ni porqué cuando paso delante de la pescadería de Gil de Jaz me pongo cachondo.
miércoles, junio 07, 2006
Que Elena cambie de sexo
Así nos libramos de Letizia. Con esta nueva ley que va a haber que se puede cambiar de sexo sólo con decirlo en el Registro Civil, Elena de Borbón podía aprovechar y convertirse en Príncipe de Asturias. Y Marichalar en lo que sea. Yo es que soy monárquico, aunque tampoco conozco a ningún otro, y no trago a Letizia. O bien Elena cambia de sexo, o bien, casi mejor, un cambio de dinastía.
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